EL EXAMEN MACROSCÓPICO:Antes
de hacer un estudio macroscópico, habremos de conocer bien
las diferentes partes de una seta y su nomenclatura (podemos verlas
en cualquier manual). En el estudio de una seta usaremos una ficha,
para anotar los diferentes caracteres observados y hacer una descripción
macroscópica, que posteriormente archivaremos para poderla
consultar en cualquier momento, pues una vez desecada, se perderán
la mayoría de los caracteres macroscópicos. Una seta
suele estar constituida por un sombrero y por un pie, en los casos
más típicos. Estos elementos pueden tener diversas formas,
coloraciones y ornamentaciones, y su estudio es imprescindible para
la correcta determinación de una seta.
Tipos de setas:
Las setas pueden tener formas muy diversas,
desde la más común a modo de paraguas, con láminas,
poros, aguijones y pliegues, hasta otras formas muy distintas y que
muchos aficionados no asocian con las setas. Estas pueden presentarse
como cazoletas, con o sin pie, es el caso de las Pezizas, con formas
más o menos esféricas, como los “cuescos de lobo”
y las famosas trufas, constituyendo varios grupos, como Lycoperdon,
Calvatias, Sclerodermas, Tuber …, en forma de estrella, como
los Geastrum, de silla de montar, es el caso de las Helvellas, y un
largo etca. Que haría muy extensa esta lista.
El sombrero:
El estudio macroscópico de una
seta, una vez examinada su forma, puede empezar por el sombrero. De
este elemento anotaremos su medida, su forma en los diferentes estadios
de crecimiento, y su margen. Seguidamente, estudiaremos la cutícula
y comprobaremos sus características (si es separable o no,
si es seca, mate, brillante, sedosa, viscosa, glutinosa, higrófana,
etc.) y si presenta alguna ornamentación. También anotaremos
su color y si este cambia al ser tocado.
El himenio:
Seguidamente estudiaremos el himenio
y sus elementos (láminas, poros, agujas, pliegues …,
comprobaremos su consistencia y densidad, su forma, la disposición
respecto al pie, su color en los diferentes estadios de maduración,
y las posibles variaciones que puedan presentar.
El pie:
Es un elemento muy importante, que nos
dará una información muy valiosa para la identificación
de la seta. Anotaremos sus medidas, su forma, la inserción
respecto al sombrero, si lleva algún resto de velo (cortina,
anillo, volva), la decoración, la consistencia, el color …
La carne:
Igualmente básico para llegar
a identificar una seta, es el estudio de la carne y de todos sus caracteres
organolépticos (textura, color, olor y sabor). Muchos de estos
caracteres, ya los habremos visto en el primer estudio de campo. También
comprobaremos la reacción de la carne en contacto con diversos
reactivos químicos. Si reacciona y cambia de color tendremos
una reacción positiva, si no cambia de color tendremos una
reacción negativa.
Los reactivos macroquímicos:
En el estudio de las setas a menudo se
utilizan una serie de reactivos que, puestos en contacto con la carne
u otras partes, provocan un cambio de color, muy útil para
la determinación de algunas especies. Los más utilizados
son el amoníaco (puro o poco diluido), la sosa (NaOH) o la
potasa (KOH) al 10%, el sulfato de hierro (SO4Fe) al 10%, el fenol
al 3%, la tintura de guayaco, el formol, la tintura de yodo, etc.
EL EXAMEN MICROSCÓPICO:
Los micólogos, para estudiar las setas, necesitan utilizar
el microscopio, ya que no es suficiente con el estudio de los caracteres
que se ven a simple vista o bajo la lupa; han de estudiarse ciertas
estructuras a nivel celular, como es el caso de las esporas, que pueden
presentar diversidad de formas y tamaños. Este aspecto no debe
de asustar al aficionado, pues hay multitud de especies que podremos
identificar sin necesidad de su observación al microscopio,
pero no menos cierto es que para el estudio de ciertos géneros
se hace imprescindible una detenida observación microscópica.
Estas estructuras a observar se encuentra en todo el cuerpo de la
seta, fundamentalmente en el himenio, que se completa con un estudio
de la cutícula y del pie.